La localidad castellonense de Almazora celebró el pasado miércoles 21 de mayo su quinta jornada taurina durante las fiestas en honor a Santa Quiteria, como de costumbre, habían programados tres actos taurinos, matinal de vacas, tarde de cerriles y embolada de los mismos.
El matinal de vacas corrió a cargo de la ganadería castellonense de Hermanos Bellés, de Torre D´enbesora. Esta vez si se vieron las tres reses que entran a concurso, una primera más joven, que dio muy buen juego en La Picaora, y que dejó momentos de mucha bravura, destacando Oscar Ibáñez a la anilla. La segunda fue «Diablilla«, que pese a ser una vaca algo más seria dejó una gran lidia en la Plaza Mayor, donde pasó toda su actuación. Cerró el matinal una vaca colorada, que dejó también buenos detalles en La Picaora y el asfalto.
Los actos vespertinos los protagonizaron dos toros cerriles, el primero de la ganadería de El Pilar ( toro no anunciado, entra por sustitución) y el segundo de Peñas Blancas.

Abría la tarde «Jacobero» de el hierro salmantino de El Pilar, patrocinado por una agrupación de 13 peñas. Salió con bravura de chiqueros, y tras una gran parada de Julián Marín y unas buenas rodás de Raúl Robles, busco calle hasta llegar a La Picaora. Un toro que no puso las cosas fáciles, con mucho carbón, que dejó una gran arrancada al quiebro de Richard, entre otros. Mostró genio el de El Pilar, que cuando arrancaba lo hacía con transmisión y peligro, apretó varias veces por las calles de La Vila. Volvió a La Picaora, y dejó grandes detalles, unas rodás de peso de Dani Martínez, en las que «Jacobero» le apretó. En su vuelta a la Plaza Mayor, el exbanderillero Juan Beneyto, le dio un par de medias con el capote, con la mala fortuna de caer tras uno de los lances y ser arrollado por el toro, desde aquí le mandamos una pronta recuperación. Un gran toro este «Jacobero«.

El segundo de la tarde, correspondiente a la divisa madrileña de Peñas Blancas, de nombre «Carnicerito» N5, patrocinado por una agrupación de 14 peñas. Salió flojo de fuerzas, y poco pudo hacer, en cada intento de embestir acababa por perder las manos y venirse abajo.

En la embolada, el de Peñas Blancas pareció crecerse, aguantó en pie los embites, pero sin llegar a romper del todo en las arrancadas, destacando el quiebro de Sebastián Gallego en La Picaora. Con una máxima expectación, se emboló al de El Pilar, que tras su llegada a La Picaora, y entre otras cosas, por una lidia bastante desordenada, terminó por rajarse. Correteó por las calles, pero no exento de peligró, pues mostraba su picante en los arreones, pero pelea, no quiso.

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