El pasado martes 20 de mayo, la localidad castellonense de Almazora celebraba la cuarta jornada taurina de sus fiestas en honor a Santa Quiteria, y para ello habían programados como es costumbre, tres actos taurinos, matinal de vacas, tarde de cerriles y emboladas de los mismos.
El matinal del martes corrió a cargo de la ganadería castellonense de Sergio Rua, de Albocácer. La prueba de vacas no fue nada del otro mundo, caracterizada por la pésima labor ganadera, en la que costó mucho guardar las reses, impidiendo la lidia de las tres vacas que entran a concurso, siendo así el segundo matinal de estas fiestas, junto con Pedro Fumadó «El Charnego«, donde solo se exhiben dos vacas.
La tarde prometía, con la exhibición de dos hierros que gustan mucho a los aficionados, el de Sergio Centelles de Catí, y el de Adolfo Martín, de Cáceres.

El primero en salir por la puerta de corrales de la Plaza Mayor fue «Sisonero» N2, de Sergio Centelles, patrocinado por un grupo de 15 peñas. Protagonizó una gran salida, de toro bravo, junto a Julián Marín, pero ya acusó en ella la falta de fuerzas, perdiendo varias veces las manos. Enseguida tocó calle y llegó a La Picaora, donde se desarrolló prácticamente toda su lidia. Marcó rápidamente su condición de noble, y le salieron muchas novias, cosa que junto a la marcada falta de fuerzas, deslució mucho su lidia, que fue caótica y desordenada. Si es cierto que se vieron muy buenos detalles, gracias sobretodo a las excelentes condiciones de nobleza en las embestidas de este «Sisonero«. Lo más destacable, aparte de una extraordinaria rodá de la leyenda local Cesár Palacios, fueron el quiebro a pelo de Richard, y dos buenos chaquetazos de Miguel «Maik» y Borja Clavel. Se calentó el de Sergio Centelles a la hora de volver a chiqueros, y dejó momentos de mucha tensión al embestir a los cabestros. Finalmente cedió, y entre aplausos siguió a la manada hasta ser encerrado.

El segundo toro de la tarde fue «Tostadito» N23 de Adolfo Martín, patrocinado por la peña El Comboi. En la salida ya demostró la falta de fijeza, haciendo caso omiso de la parada de Rafa Lorite, y enseguida correteó por las calles de La Vila. En su breve paso por la picaora, lo más destacable fueron unas vueltas muy templadas de Sergi Añó. Se perdió el de Adolfo por las calles del pueblo, y le costó dios y ayuda seguir a los cabestros para su enchiqueramiento, por lo que al final tuvo que ser enlazado y devuelto en el cajón.

Las emboladas siguieron la linea de la tarde, el cárdeno de Adolfo Martín busco calle, y tuvo que ser devuelto en el cajón otra vez, por otro lado, el de Sergio Centelles pareció crecerse con los hierros (como es costumbre en su casa), pero todo quedó en nada debido a la mala praxis durante la embolada, con unos campanillos excesivamente anchos que le molestaron durante los primeros minutos, hasta que el mismo toro se los quitó, y debido también a la falta de entendimiento de los rodadores que fundieron las justas fuerzas de «Sisonero» en 10 minutos, y terminó por rajarse, una lastima que un gran toro tenga este tipo de lidias. De lo más destacable de la noche, los quiebros de Cristian Herrera y Borja Clavel, ajustadísmo el primero, y con mucha clase el segundo, ambos marcados por la excelente arrancada y transmisión del burel de Sergio.

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